Serie: Una vida elegida en la mudanza — episodio 11
- Lo que descubrí al reencontrarme con un viejo amigo
- Las personas cambiamos, poco a poco
- Cuando cambia el entorno, también cambiamos nosotros
- Aunque se parta del mismo lugar, los caminos son distintos
- Un viejo amigo puede ser un espejo de la propia vida
- Lo que me trajo la decisión de mudarme
- Adelanto del próximo episodio
Lo que descubrí al reencontrarme con un viejo amigo
Hace poco, después de mucho tiempo, me reencontré con un viejo amigo.
Alguien que me conoció cuando era joven.
Hablamos de aquel lugar en el extranjero donde viví.
De las personas que conocí allí.
De cosas de las que ya casi no tengo ocasión de hablar con nadie.
No son muchas las personas con las que podemos tener conversaciones así a lo largo de la vida.
El reencuentro en sí fue agradable.
Pero, en el camino de regreso a casa, lo que quedó no fue solo nostalgia.
Yo había ido con la idea de ver a mi amigo.
Pero, pensándolo bien, tengo la sensación de que no estaba mirando al otro, sino a mí misma.
Las personas cambiamos, poco a poco
Las personas cambiamos, poco a poco.
Cambia el trabajo.
Cambia el lugar donde vivimos.
Cambia la gente con la que nos relacionamos.
Y también cambia aquello que consideramos importante.
Sin embargo, ese cambio es difícil de percibir en el día a día.
Se va acumulando sin que nos demos cuenta.
Por eso, al reencontrarnos con alguien que nos conoce desde hace mucho tiempo, a veces algo se vuelve visible de repente.
“Así era como yo veía el mundo en aquella época.”
Eso es lo que pensé.
Cuando cambia el entorno, también cambiamos nosotros
Desde que empecé a pensar en la mudanza, he reflexionado más sobre la influencia que el entorno tiene sobre las personas.
Cuando cambia el lugar, cambia el paisaje que tenemos ante los ojos.
Y cuando cambia el paisaje, nuestra forma de pensar también cambia, poco a poco.
Sin darnos cuenta, nosotros también vamos cambiando.
Cosas que antes parecían evidentes ya no lo son.
Al contrario, hay decisiones que antes ni siquiera podía imaginar y que ahora acepto con naturalidad.
El cambio no ocurre de forma dramática.
Y quizá por eso mismo, es difícil notarlo desde dentro.
Pero, después de mucho tiempo, al reencontrarnos con alguien de otra etapa de nuestra vida, ese cambio puede aparecer de una forma inesperada.
Aunque se parta del mismo lugar, los caminos son distintos
Lo que más me impactó de este reencuentro no fue cómo había cambiado la otra persona.
Fue darme cuenta de que yo misma estaba en un lugar muy distinto al de aquella época.
Antes, se suponía que mirábamos en la misma dirección.
Sin embargo, sin darme cuenta, ahora veo un paisaje diferente.
No se trata de decidir quién tiene razón.
Simplemente, creo que cada uno ha ido recorriendo un camino distinto.
La vida es una acumulación de decisiones.
Dónde vivir.
Qué es lo importante.
Qué dejamos ir y qué decidimos conservar.
Cada una de esas decisiones va cambiando a una persona, poco a poco.
Un viejo amigo puede ser un espejo de la propia vida
Un viejo amigo, a veces, se convierte en un espejo.
Aunque parezca que estamos mirando al otro, en realidad también nos estamos mirando a nosotros mismos.
Cuánto tiempo ha pasado.
Hasta dónde hemos llegado.
Y qué decisiones fuimos tomando en el camino hasta llegar aquí.
Todo eso es lo que ese espejo nos muestra.
Un reencuentro no siempre trae solo nostalgia.
A veces, nos permite notar cambios que nosotros mismos habíamos dejado de ver.
Lo que me trajo la decisión de mudarme
Elegir mudarse tal vez no sea solo cambiar el lugar donde vivimos.
Es ir a una tierra nueva.
Ver un paisaje nuevo.
Entrar en contacto con nuevos valores.
Y, en la acumulación de todo eso, una persona va cambiando poco a poco.
Y un día, al reencontrarse con alguien de hace mucho tiempo, se da cuenta:
“Me he convertido en alguien un poco distinto de quien era entonces.”
Creo que ese cambio es, precisamente, una de las cosas que esta decisión de mudarme me ha traído.
Adelanto del próximo episodio
Pensé que, al empezar una nueva vida en esta nueva tierra, mi ánimo se volvería más positivo de forma natural.
Pero, en realidad, hubo días en los que, durante el breve trayecto de apenas unos minutos entre la estación y mi casa, las lágrimas caían sin ninguna razón aparente.
¿Sería el cambio de entorno?
¿La soledad de vivir sola por primera vez?
¿O quizás este punto de inflexión en la vida?
“Se supone que estoy avanzando. Entonces, ¿por qué es tan difícil?”
Observándome a mí misma en esos momentos, hubo algo que llegué a comprender.
En el próximo episodio escribiré sobre esa etapa que llega después de un gran cambio en la vida: el momento en que avanzar, aunque sea necesario, se vuelve pesado.
Versión en japonés:
▶ Leer la colección completa de ensayos en español
If this essay resonated with you,
you can support my writing here ☕


コメント